Educar

La “educación” de un caballo siempre requiere de libertad.

jugar y asociar palabras y objetos
jugar y asociar palabras y objetos

La educación, sobre todo la de cada uno comienza con interesarnos en encontrar respuestas. La curiosidad y el interés en saber, es esencial. Pero no podemos obligar a los demás a interesarse o querer saber, si no, estaríamos haciendo lo que muchos hacen con los caballos: estaríamos llamando educación a eso que se hace para forzarlos a aprender.

Mi trabajo solo es aprender a ser comprensible para él

“El caballo es realmente espléndido. Es él quien supera esa barrera formidable entre especies y hace contacto. Mi trabajo solo es aprender a ser comprensible para él, para hacer esta hazaña más fácil al caballo. Una hazaña donde el caballo compromete exclusivamente ternura, respeto y deseo de ser amigos”. A N

David Castro
David Castro Mapu y Chavela. Fotografía. Mariana Domic

Amor por los caballos

..”quiero decir el amor a un caballo, pero no el amor a por poner el culo en un caballo, el amor ecuestre que es idéntico al amor de un “biker” hacia su moto o ciclomotor.  Sino el verdadero amor que se alimenta en el conocimiento de los caballos y que te lleva a saber con precisión los sentimientos y sensaciones del otro a quien amas y poner su bienestar por encima de tu comodidad y caprichos.”  Alexander Nevzorov

Alexander y Kaogi Ich-Ichaga

Enseñar sin coacción o ataduras

shap
Foto Lidia Nevzorova NHE

“La relación es la base sobre la que se apoya todo lo demás, sobre todo si el caballo está siendo entrenado “desnudo” y sin ningún equipo especial, cuando él tiene sólo un cordeo en el pecho”. A N

Claro que es factible obligar a un caballo a realizar muchas cosas, como ejercicios y elementos de la alta escuela, usando un hierro, para luego quitarlo de su boca y mostrar los resultados de dicho “entrenamiento” en “libertad”. Lo mismo puede hacerse también a través de métodos con un alto grado de condicionamiento. Pero seríamos tan incoherentes como un padre que educa a un niño con brutales golpizas y vejaciones en privado, para luego exhibir con orgullo sus “educadas” maneras y méritos en ámbitos públicos.  David Castro

10155592_10152908022127605_6785191086876884761_n
Foto Suzane Escobar

Llegara el día, espero, en que las personas empiecen a comprender y ver a los caballos no como a bestias para usar, domar, controlar, liderar, sino como a seres que podemos entender y respetar.

Seres que muestran respeto y amor a quien los ama y respeta. Claro que, como todos lo seres, también pueden mostrar sumisión y obediencia al que los somete y les da órdenes.  

David  Castro